Tercera Cultura

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Tercera Cultura #18

Miércoles, 17 de Febrero de 2010

Octavo episodio de la temporada de verano, y segundo del mini-especial sobre Educación, en Tercera Cultura! Invitamos a Soledad Aravena para conversar sobre Educación Superior en este episodio, titulado “APLAPLAC

Las competencias necesarias para sobrevivir el brutal impacto del primer año en la Universidad, los distintos estilos de enseñanza y aprendizaje, la lecto-escritura, la deserción en el primer año, los cambios en los planes y programas de las carreras, los “otros aprendizajes”, los alumnos y los profes ideales, la “Revolución de los Mechones”, los “profesores taxi”, la designación del Ministro Milhouse y el porqué Coco Legrand es nuestro ídolo… todo al ritmo de Los Auténticos Decadentes y The Ramones.

Puedes dejar aquí tus comentarios o preguntas… NO te olvides de VOTAR (en las estrellitas amarillas arriba),dejarnos tus comentarios, invitar a tus amigos escuchar el programa y leer el post del blog sobre este episodio, en el que incluiremos los links mencionados en el programa.

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Comentarios

tomas bradanovic

Jueves, 18 de Febrero de 2010 a las 9:26 am

Tal vez ahora hay menos ganas de estudiar y menos ganas de enseñar, esa es mi impresión, ahora los actores ven como un asunto de optimización: conseguir el cartón con el menor estudio posible, hacer clases con el menor trabajo posible, lo que no deja de ser una actitud bien racional si es que los actores están convencidos que todo el asunto es un mero trámite.
¡Buen podcast!

terceracultura

Jueves, 18 de Febrero de 2010 a las 11:04 am

Hola Tomás, tantos años. Sí, yo también creo eso. Da la impresión de que la gente se ve forzada a estudiar para “no quedarse atrás”, o, cómo decía la Reina Roja en Alicia a Través del Espejo: “En este país el que no avanza retrocede”.

tomas bradanovic

Jueves, 18 de Febrero de 2010 a las 12:26 pm

Lo que tiene un efecto contrario al esperado, porque mientras más personas tienen credenciales menos vale cada credencial, solo lo escaso tiene valor. Antes la educación era como los diamantes, ahora se va haciendo como el agua

Daniel Villalobos

Miércoles, 24 de Febrero de 2010 a las 9:59 am

Yo encuentro que es muy bonito buscar metáforas e imágenes paralelas, pero un profesor no hace stand-up y NUNCA hará, hasta el día en que:

a) los alumnos puedan abuchearlo en su cara.
b) los alumnos puedan irse de la sala en cualquier minuto.
c) los alumnos puedan fumar y beber durante el ‘monólogo’.

A Eddie Murphy una vez le gritaron ‘negro de mierda’ y tuvo que seguir actuando. Y el que gritó era su papá.

terceracultura

Miércoles, 24 de Febrero de 2010 a las 10:14 am

Hola Daniel: mira, los alumnos sí pueden abuchear e irse. Lo de fumar y tomar… Bueno, no por el momento. xD
Ahora en serio, el modelo del inglés es muy sistematico y básicamente propone que los géneros son similares, más allá de las metáforas.

tomas bradanovic

Miércoles, 24 de Febrero de 2010 a las 5:17 pm

Parece que la idea no es nueva:
“En Bologna los estudiantes contrataban y despedían a los profesores, los multaban por no hacer clases o llegar atrasados. Si la clase no era interesante, si iba muy lenta, o demasiado rápida o simplemente el profesor no hablaba lo suficientemente fuerte, los alumno se iban o empezaban a arrojar objetos. En Liepzig la universidad tuvo que promulgar una regla que prohibía tirarle piedras a los profesores durante la clase”
(Euclid´s Windows de Leonard Mlodinov)

Nota mental del profesor: al que me tire piedras o me falte el respeto le aforro, pero antes lo repruebo

Remis

Viernes, 26 de Febrero de 2010 a las 2:44 am

En mis tiempos, el profesor de Latín fumaba en clase (y nosotros también), entrábamos curaos a algunas clases (las de Holzapfel no las recuerdo bien, quizás es por eso). Y si bien no hay abucheo, si hay funa. Sobretodo en las privadas, en las que si le caiste mal a un alumno de esos que se creen dueños de la U por los aranceles que pagan, te hacen la guerra por debajo de la mesa.

Muchos confunden el respeto con la cortesía. Y no son lo mismo. Algunos llegan a viejos sin poder hacerlo, me han contado que se transforman en trolls.

Bayo

Miércoles, 3 de Marzo de 2010 a las 11:53 am

Me parece que las universidades chilenas entregan conocimientos, pero no forman individuos inteligentes (críticos, racionales, integrados, investigadores, etc.). Una persona inteligente, según yo, debe ser capaz de entender que forma parte de una sociedad y que sus actos afectarán, de una u otra manera, a los demás.

Yo he pensado estudiar filosofía o biología en la noche (por ahora, no puedo en el día) y ninguna universidad tiene ese tipo de carreras (en la noche). Me parece que las universidades sólo quieren dar carreras que den dinero (a ellos y a los futuros profesionales). ¿Acaso no se dan cuenta el país que están creando? (digo esto porque hay mucha gente que estudia de noche y porque, además, no creo que de día sea muy diferente).

Buen podcast. Felicitaciones.

Bayo

Ignacio Álvarez

Viernes, 2 de Abril de 2010 a las 7:12 pm

Muy, muy interesante, y muchas gracias a los tres. Hay algo de terapéutico en escuchar las mismas experiencias que uno ha tenido en clases. Solo algunos comentarios:
1. El modelo de profesores-docentes y profesores-investigadores puede tener alguna racionalidad económica, pero creo que genera más frustraciones que otra cosa. Al final, creo yo, quienes no saben/pueden hacer buenas clases terminan siendo “premiados” con una carrera de investigación.
2. En el divorcio entre estudiantes y profesores en una universidad privada la parte que más me impresiona es la de los profesores. La mayor parte de nosotros solo entendemos las cosas como nos las enseñaron, y somos bastante incapaces de darle las vueltas necesarias como para que estis nuevos universitarios las puedan entender. En las universidades “tradicionales” (al menos en la que yo hice clases) operaba un esquema más bien aristocrático, basado en el prestigio de la institución, lo que termina reproduciendo las mismas aproximaciones que, para por lo mismo, podríamos llamar “tradicionales”. Entiendo que es algo variable según disciplinas y universidades, en todo caso.
3. Creo que cometemos un error cuando queremos obviar el contrato económico de una universidad privada. Por supuesto hay plata de por medio, mucha plata que muchas familias pagan endeudándose y muchos estudiantes trabajando. Yo creo que una forma más sana de enfrentar a los estudiantes “clientes” es mostrando que, más allá del contrato, las disciplinas tienen un interés propio. Partir al revés: que alguien entre a estudiar una carrera no significa que le interese, después de todo no la conoce.
4. En algún momento escribí algunas leseras relacionadas con el tema aquí:
http://reinoaraucania.wordpress.com/2009/01/22/la-universidad-privada-es-una-pieza-oscura/
Nuevamente, me alegra escucharlos.
Un saludo.

Fran Morales

Jueves, 13 de Mayo de 2010 a las 9:19 pm

Es un poco tarde, pero recién escuché este episodio… de todos modos quería dejar mi comentario.
Con respecto al problema que plantean de la desmotivación de los estudiantes, que no quieren pensar o criticar, que no debaten, creo que es en parte culpa del sistema de enseñanza (al menos de la Universidad de Chile, no conozco otras).
La diferencia es que aquí te enseñan mientras que en otros lados tú aprendes.
Eso, al menos, fue lo que descubrí yo cuando estuve en Canadá.
Cuando estaba en cuarto año de Lingüística en la Chile me fui de intercambio a la Universidad de Toronto y uno de los ramos que tomé era para alumnos de último año de B.A. y de primer año de M.A. Una de las cosas que más me llamó la atención era lo mucho que yo sabía en comparación con los alumnos de magíster… algunos términos o conceptos que para mí eran básicos, que quizás los aprendí en primer o segundo año, ellos no los sabían (por ejemplo, lingua franca)
Pero en la clase yo daba bote porque no se trataba de cuánto sabías. La profesora no se paraba a hablar por horas frente a nosotros, y muchas veces ni preparaba nada para las clases. Ella había escrito un libro sobre cómo analizar la variación sociolingüística y nosotros debíamos leer ciertos capítulos clase a clase. Cada capítulo tenía una tarea al final y nosotros debíamos realizarla y la clase, al final, era sólo una discusión sobre las lecturas: qué opinábamos, cómo nos había ido con la tarea, qué estábamos analizando, qué problemas habíamos encontrado, en qué etapa de nuestra investigación estábamos, etc. Y la mayoría de las veces la profesora era sólo una moderadora del debate. Ahí sí que pensábamos, criticábamos, comparábamos y compartíamos.
Bueno, como dije al principio, mi experiencia es sólo entre Lingüística en la Chile y tres ramos en la U. de Toronto. Claramente no es suficiente para generalizar, pero la diferencia era abismal. Creo que en la Chile aprendí a leer y a memorizar conceptos, a saber de gramática, de fonología, de Labov, pero en Toronto aprendí a pensar académicamente, a investigar… aprendí por qué Labov era importante.
Saludos y disculpen lo largo de este post.

Simon

Lunes, 7 de Junio de 2010 a las 5:12 pm

16.000 paginas en un mes, serian aproximado de 550 paginas diarias…. no lo creo.

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